La micropigmentación o maquillaje semipermanente consiste en la implantación de pigmentos en la capa basal de la epidermis, utilizando para ello un dermógrafo.

Es un tratamiento temporal, pero su duración es prolongada, dura entre dos y cuatro años. Pasado ese tiempo precisa de ciertos retoques.

Por un lado, esta técnica de maquillaje, permite corregir, mejorar o solucionar problemas estéticos en labios, cejas, ojos, etc. Pero por otro lado se trata también de una opción excelente para personas activas, con una vida moderna que les permite poco tiempo libre y cuyas profesiones les exigen una imagen física impecable.

Además, no hablamos de un tratamiento exclusivamente para la mujer, cada vez son más los hombres que pasan por nuestra clínica para hacerse micropigmentación en cejas, o capilar, por ejemplo.

La micropigmentación ofrece una serie de ventajas que hacen de ella un tratamiento ideal para muchas personas:

Se trata de un tratamiento de procedimiento rápido. El tiempo depende de cada caso, persona y zona del cuerpo a tratar, pero gran parte de los tratamientos se llevan a cabo entre 15 minutos y 1 hora.

Los resultados son visibles de manera inmediata.

Es la solución perfecta para personas que presentan ciertas alergias a productos cosméticos como puede ser el maquillaje.

Permite economizar el tiempo, ya que evita tener que estar pendientes del maquillaje cada día y en cada momento.

También nos permite ahorrar dinero, puesto que se trata de un tratamiento relativamente económico si lo comparamos con la inversión en productos de maquillaje que tendríamos que hacer durante dos años para estar perfectos cada día.

Una de las grandes ventajas del maquillaje semipermante es que nos permite tener una imagen ideal en cualquier situación. Por ejemplo, cuando vamos al gimnasio o hacemos deporte, el maquillaje es un auténtico problema y debemos prescindir de él; mientras que con la micropigmentación, no es un problema, ni siquiera tienes que estar pendiente de ello.

Se puede aplicar tanto en mujeres (labios, ojos, párpados…), como en hombres (cejas, cuero cabelludo…).